Escuela Paz y Bien
Señor director:
El 91.70 % de los lectores de El Nacional considera que los maestros influyen en la calidad de la enseñanza dominicana, dice una reseña publicada recientemente.
Ese porcentaje no fue un 100% porque no hay regla sin excepción.
Cito la encuesta, porque es inconcebible que, siendo una realidad que los estudiantes van de las manos con sus guías, los maestros, a más de un mes de iniciada la docencia tengamos escuelas sin los docentes y el personal de apoyo necesario.
Todo esto ocurre, a pesar de la parafernalia con que el ministro de Educación y el presidente Leonel Fernández anunciaron el inicio del año escolar 2010- 2011, el pasado 17 de agosto.
A principio del mes de septiembre veía el programa A Quien Madruga dirigido por Altagracia Salazar y Eric Mendoza y una señora llamó, para denunciar que en la escuela Paz y Bien, del barrio Capotillo, faltan muchos maestros.
La denuncia me impactó, y me resistía a creer que la afectada tuviera razón, a pesar de que dijo que ahí estudian sus hijos.
Para verificar, visité el plantel. Es increíble, pero cierto. Los cursos estan llenos de alumnos, pero es notoria la ausencia de maestros.
Están haciendo las veces de éstos sus directivos y dos conserjes que tiene el plantel. Según el director, no le han valido los oficios y diligencias para que el Distrito 15-02 gestione el nombramiento del personal faltante.
¿En qué cabeza cabe que una escuela puede funcionar sin la mayoría de los docentes? ¿Podrá el ministro hacer una gestión siquiera regular con funcionarios medios a quienes los estudiantes les importan un comino?
Ojalá el ministro resuelva con prontitud el caso de las escuelas sin maestros, máxime la Paz y Bien, muy afectada porque faltan 12 docentes. Reitero que los perjudicados con esa situación anómala son los estudiantes.
Quizás lo ignoren esos personajes camuflados de maestros que dirigen estamentos educativos.
Ellos son, en parte, responsables de que estemos en la cola de otros países del área respecto a la calidad, y sin esperanza, porque tenemos un presidente no enterado de las carencias educativas de su país y que anda por otros lares pregonando que aquí hay una revolución educativa.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

