Volver al pasado
Señor director:
Volver al pasado significa para los dominicanos mirar al porvenir con ojos de esperanza. Volver al pasado es rescatar lo positivo, asumirlo y proyectarlo al porvenir.
El balaguerismo es la respuesta a la elaboración de un proyecto de república en que un estado eficiente trabaje para que una nación desarrolle sus valores en un solar habitable en el cual todos aporten hasta el último minuto de su vida para que podamos vivir felices y contentos, conceptualizando así el sentido de patria acogedora, nutricia.
El balaguerismo contiene los ideales de Duarte, el espíritu del cristianismo, el sentido nacional de los seguidores de Américo Lugo, más la visión de Pedro Henríquez Ureña y el sentido de servicio ejemplificado por Balaguer cuando patéticamente proclamó » … me he dado por entero a mi país … «y al morir no tenía fortuna material, donó la habitación que le cubría.
El balaguerismo contieine la vida de Juan Bosch, cuando afirmó que su vocación era ser escritor o escultor, pero se dedicó a la política por deber cívico, para servir a su país.
El balaguerismo hizo realidad los sueños de los jóvenes izquierdistas, sustanciado por la expresión de Miguel Cocco cuando afirmó: «Mientras nosostros matábamos guardias y policías, Balaguer hacía la revolución».
El balaguerismo se nutre del cristianismo, que ora y actúa en preferencia de los pobres, la opción de los pobres.
Volver al pasado no es hacer lo que hizo y como lo hizo Balaguer, es superar a Balaguer, pero actuando con el mismo sentido: servir
Es la única vía para hacer realidad el sueño de Duarte, enarbolado por Juan Bosch y olvidado por peledeístas: Completar la obra de Duarte.
Volver al pasado es construir el porvenir.
Atentamente,
Alejandro María
Santo Domingo
***
Los sueños y el juego
Señor director:
No es posible que los gobiernos se aprovechen de los sueños de la gente para venderle papelitos pelados que compran como potenciales pasajes hacia una vida más holgada.
El dominicano juega por sueños, y hay vivos, demasiado vivos, que se aprovechan de eso.
La mayoría de los dominicanos termina de vivir sin ver realizado ese sueño, pero, de todos modos, la gente compra sueños. Eduquen y no estafen, señores.
Atentamente,
Adria Castillo
Santo Domingo
