Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

La diplomacia

Señor director:

Existen dos aspectos fundamentales en el oficio diplomático. Por una parte, el de las relaciones que se plantean de modo bilateral, tradicional y conservador, y por la otra, el que tiene lugar en el marco de las relaciones de tipo regional y/o universal y que se desarrolla, en el plano estratégico, en directa consonancia con los intereses de grupos de países, comúnmente denominada multilateral.

 Dentro de esta dualidad, la República Dominicana orienta sus esfuerzos  hacia las relaciones bilaterales, más que hacia la modernidad del campo diplomático; aunque comienza a dar muestras de un acercamiento más activo a grupos regionales próximos, tales como la Comunidad del Caribe (CARICOM) el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), el Foro del Caribe (CARIFORO) y la Asociación de Estados del Caribe (AEC).

 Advierto que remedamos sin solución el viejo juego con Haití, sin que se logre una relación transparente y definida; a pesar de que, en lo formal, nuestras relaciones diplomáticas parecen más fortalecidas y contamos incluso con una Comisión Mixta bilateral.

 Un aspecto que dificulta sostener acuerdos bilaterales con Haití, es la presunción de que existe carencia de institucionalidad del lado francófono,  y como tal, no  parecen existir méritos para negociaciones válidas. De igual modo, del lado dominicano, la ausencia de definiciones que requieren de políticas de Estado, aumenta la fragilidad para dichos acuerdos.

 Parece que lo urgente nunca deja ocasión para lo auténticamente importante, pues nos quejamos solo cuando algunos acontecimientos nos impactan, léase el caso de la inmigración haitiana, la prohibición de la exportación de embutidos, el affaire de huevos y pollos, y la prohibición de la exportación de los utensilios plásticos de fabricación dominicana.

 Me inclino a pensar que al Estado haitiano, hay que tratarlo en el marco de las relaciones internacionales y negociar desde ese enfoque; al margen de sus asuntos internos, que únicamente ellos habrán de resolver.

 Es una lástima (dicho en un sentido casi existencial) que no nos sirvamos de las Agencias Internacionales especializadas para que nos asistan en la identificación de planteamientos sólidos y concretos que establezcan reglas, para las negociaciones binacionales. Quizás, más coraje -sin despegarnos de los principios enarbolados por los fundamentos esenciales de los derechos humanos-, y una innovadora y enérgica línea diplomática, es lo que nos hace falta.

 Atentamente,

Dra. Flor Rojas Rodríguez,

Ex funcionaria ONU.

El Nacional

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