Leonel con Haití
Señor director:
El pueblo dominicano está consternado. El gobierno dominicano desplegó de inmediato todo tipo de ayuda. El empresariado se puso en pie. La gente aportó RD$50,9 millones en el Telemaratón de la Iglesia Católica.
Pero la nación dominicana, más de prisa y primero que ninguna otra, se vio representada en el siniestro de la nación hermana por la persona del propio Presidente Constitucional, doctor Leonel Fernández Reyna.
El presidente de Haiti, René Preval, con expresión gráfica e incisiva, resaltó: El presidente Fernandez tocó a la puerta de mi despacho . Para ayudar a mi pueblo, añadimos nosotros.
Fernández no delegó en el Canciller ni en el Embajador dominicano en Puerto Príncipe. Él mismo, con vestimenta de modesto civil, sin aparente rango, pero en zafarrancho de combate, tocó a la puerta de Preval para, vale decir, ponerse a sus órdenes.
Tan notoria fue la actitud, que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no tardó en comunicarse por teléfono con Leonel, para, antes de tomar una decisión, coordinar con Fernández un amplio esfuerzo.
No dudo que el presidente Fernández, presto para pensar en términos globales, haya sido el autor de la Cumbre Mundial por Haití y haya ofrecido el territorio dominicano, principalmente sus aeropuertos internacionales, como como base para a la Operación de Ayuda a Haiti.
Fui el primero, en estas páginas del intrépido vespertino EL NACIONAL, en instalar en bronce: Leonel Fernández, líder político internacional (El Nacional, Agosto 16, 2008). Después, remachó dicho título la dinámica secretaria de Estado USA Hillary Clinton.
Hillary, tras haber palpado el decidido empeño del pueblo y gobierno dominicanos, en acudir presurosos en ayuda de la destruida capital del Estado vecino y hermano de Haiti, se arrepintió en su interior de haber anteriormente presionado al país para que colaborara con el desarrollo de Haití. Perdonada.
Esta actitud cooperadora, (que honra a la nación), hacia el pueblo haitiano, hoy sumido en insondable desgracia, es un categórico mentís a las malhadadas voces de naciones y personas atrevidas y procaces que enturbian la atmósfera internacional con infamantes calumnias contra el noble pueblo de Duarte.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

