La corrupción
Señor director:
Sobre el tema de la corrupción, me permito compartir con los lectores de este diario algunas consideraciones.
Es ponderable reconocerle al presidente de la República, licenciado Danilo Medina, el hecho de que no da tregua, a la corrupción administrativa.
Tampoco permite componendas empresariales con funcionarios del Gobierno. Además, por haber otorgado el 4% del PIB para la educación, así como por lograr cierta recaudación y un leve déficit fiscal, para atenuar aquel tóxico de doscientos tres mil millones de pesos, en el año 2012, creado por el ex presidente doctor Leonel Fernández Reyna.
Resultado de esto es su alto nivel de popularidad, que, según los encuestadores, supera el 86%.
Sin embargo, en su gobierno, el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, que terminará en el año 2016 y, él, podrá volver en el 2020; no hay una red de obligatoriedad por la transparencia administrativa del Estado.
Hay que señalar que los Jueces a todos los niveles, en sus jurisdicciones, nada hacen para aplicar justicia contra aquellos desalmados. Por esta razón, se desacreditarán ante la sociedad que los observa.
La Impunidad nadie la toca, la delincuencia continúa por doquier; la inseguridad ciudadana es inenarrable a nivel nacional, y campea el hambre junto al desempleo, que es cada vez mayor.
También la salud pública está en decadencia. La población, en un alto porcentaje, no recibe agua potable, y esa situación es causa de que se desaten las epidemias.
A esto se añade un viejo problema y es el del suministro de energía. Muchos hogares no reciben energía eléctrica, y los que la reciben pagan altos precios. Dicho en términos llanos, se trata de un servicio malo y caro.
Los precios de los combustibles los convierten en inalcanzables. Y hay otro viejo problema que no se ha podido resolver: se verifica extremado desorden en el transporte público.
En cuanto a las obras públicas, es notorio que no sirven las calles y avenidas del país.
Los productos de la canasta familiar, que son los alimentos, los medicamentos más usados, la ropa y los artículos básicos, tienen precios por las nubes. Y es que la libertad de comercio se ha confundido con otra cosa, porque los colmados y supermercados son incontrolables y, las farmacias venden a como les da la gana.
Atentamente,
Ing. Derqui Martínez.
Santo Domingo.
