Por Yaniris Peña
Especial para El Nacional
Trabajar con entusiasmo y destreza, rompiendo barreras, sin desmayar, es una característica de los triunfadores como María Carvajal, quien desde 1999 se entrega por completo a la halterofilia, buscando dar lo mejor de sí en cada evento.
Nativa de Yamasá, municipio de Monte Plata, Carvajal vino a Santo Domingo a residir junto a una hermana y llegó al Centro Olímpico a entrenar atletismo con la entrenadora rusa Natalia Korotoeva.
Aunque, según relata, ya había estado en softbol, pero antes de entrar a pesas dio un paseo por todas las disciplinas, sin embargo su atracción por levantar pesas no fue por un momento, después de 9 años sigue recogiendo frutos de este noviazgo deportivo.
María, a sus 30 años de edad sigue dando mucho de que hablar en la disciplina que practica. En todos estos años ha trabajado rompiendo barreras y acelerando el curso de su carrera, Psicología Social, con 4 años en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Triunfos y fracasos
Su primera competencia fue el 18 de noviembre del 1999. Ahí participé en los 69 kilogramos y había iniciado las prácticas en octubre; todavía no me habían explicado bien las reglas del juego y no sabía que podía fallar dos veces y en una última tenía la oportunidad de ganar, pensaba que si no ganaba en la segunda me iban a descalificar.
Cuenta que en ese momento se amarró a una camilla a llorar, pero encontró el impulso de sus entrenadores y continúo.
En el 2000 participó en sus primeros y únicos Juegos Nacionales de La Romana, pues ya la edad no se lo permitía, allí ganó tres medallas de plata en los 60 kilos de arranque y 78 de envión. Para ese mismo año obtuvo medalla de bronce en la Copa de La Vega.
Participó en sus primeros Juegos Militares en el 2001, pero quedó descalificada. Relata que sus padres lloraron y le pidieron que no continuara en pesas, pero esto no la detuvo, pues en diciembre de ese año, en Barahona, se adueñó de tres preseas de plata, con una participación que ella misma recuerda como muy buena.
El 2002 fue crucial para mí recuerda- porque el seis de enero murió mi abuela, quien era mi fuerza, mi apoyo. Esto me afectó mucho y en los Juegos Militares de ese año no pude ganar.
En ese período viajó a Guatemala junto a Natividad Domínguez para las eliminatorias de los Centroamericanos y ganó dos medallas de bronce en los 75 kilos.
Aunque en el Campeonato Mundial de Halterofilia, celebrado en Vancouver, Canadá 2003, tomó la posición 16, el 2004 le sonrió con una medalla de oro en los Juegos Militares y en el Mundial de Pesas Santo Domingo 2006 ganó medalla de plata.
En el 2007 embarazada y luego de llevarse otra medalla de plata en los Juegos Militares, se marcha a los Juegos del Alba, celebrados del 27 de abril al 12 de mayo en Venezuela y despliega toda su fortaleza llevándose tres galardones de plata.
Un año de muchos frutos pero también de mucho esfuerzo para ganar el Grand Prix con tres medallas de oro.
Su triunfo más reciente fue en la Primera Copa Santo Domingo, celebrada del 10 al 15 de diciembre 2008, en el pabellón de Halterofilia José Joaquín Puello del Parque del Este, allí ganó tres medallas de oro en los 75 kilogramos.
Del Deporte a lo Personal
Terminar mi carrera para ayudar a otras personas, me gustaría trabajar en las cárceles porque hay gente inocente cumpliendo condenas y necesitan ayuda sicológica para continuar con su vida.
Sueños
Quiero tener un parto de trillizos.
Mejor experiencia
Mi mejor experiencia la tuve durante los Juegos Panamericanos recuerda- mientras competía sentí que salí de mí, yo me veía arriba y mi cuerpo en la tierra, sentía que el alma de mi abuela estaba ahí en ese momento y se produjo el triunfo, aunque también me sentía triste-recuerda entre lagrimas- porque mis padres no vinieron a verme competir.
Vida espiritual
La alegre morena de Yamasá confiesa que canta para el Señor Jesús en el Coro San Juan Evangelista, ubicado en la parroquia del mismo nombre en Villa Duarte.

