Opinión

Caso Margarita

Caso Margarita

Llama poderosamente la atención que la Supertintendencia de Bancos haya utilizado una agencia gubernamental danesa homóloga para desmentir la existencia de una cuenta bancaria de la esposa del presidente de la República en el Danske Bank de Dinamarca. Pudo haber dejado esa tarea al Banco de Reservas, mencionado en el escándalo. Estas indagaciones están ya reguladas y reglamentadas.

 La injerencia oficial en las pesquisas pertinentes, referente al caso, arroja más dudas que certeza.

Hace siglos que los europeos aprendieron que la política y las finanzas son como el agua y el aceite. No se mezclan, y cuando sucede, los resultados son catastróficos, cuando no sospechosos.

  Además de carecer de fundamento, este desmentido refleja un enorme atraso y desconocimiento la oficina local rectora de las finanzas.

 De acuerdo a una nota publicada en su cuenta de Facebook, el propio Danske Bank aclara que “No podemos hacer comentarios sobre relaciones de clientes a terceros. Lo que sí podemos decir es que hemos visto fotos en el Internet, en páginas web dominicanas que supuestamente son de nuestro sistema de e-banking y no podemos reconocer nuestro sistema en aquellas fotos […]».

Hace décadas que el sistema financiero mundial logró homologar su base de datos, a través de la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication [SWIFT], es decir, la Sociedad para las Comunicaciones Financieras Interbancarias Internacionales, con fines de regular sus operaciones de negocios, de forma rápida, segura y fiable, para intercambiar millones de mensajes financieros estandarizados, en  más de 9000 entidades bancarias, instituciones de valores y clientes corporativos de 209 países.

El Nacional

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