RICARDO RODRIGUEZ ROSA
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SANTIAGO.- Centenares de personas que nacieron y crecieron en las calles aledañas a la Plaza Valerio, participaron ayer de un encuentro generacional de fraternidad y añoranza, donde se reconocieron los aportes sociales, políticos, culturales, humanos y profesionales de una gran parte de ellos.
Se trató de un encuentro realizado en el mismo centro del parque santiaguero, demarcado como tal en 1898 y designado con ese nombre en 1903.
Además de ser un lugar emblemático, el organizador de la actividad, Serafín Rodríguez, al pronunciar el discurso central, definió la Plaza Valerio como “cuna protectora y ángel guardián cómplice de los jóvenes antitrujillistas de Santiago”.
Destacó que fue en el entorno de dicho parque, localizado en la cuadra que forman las calles Santiago Rodríguez, Independencia, Escalante y Restauración, que se formó el movimiento Los Panfleteros, cuyos integrantes se opusieron al régimen de Trujillo, por lo que la mayoría fue asesinada tras ser descubiertos.
Recordó Rodríguez que fue en la Plaza Valerio desde donde Manolo Tavárez Justo pronunció su discurso en noviembre de 1962 y que lo hizo porque en los alrededores vivían jóvenes rebeldes, que formaban parte del antitrujillismo santiaguero.
Resaltó prominentes figuras que se formaron en los barrios La Joya, Tabacalera y Baracoa, localizados cerca de la Plaza Valerio, entre ellos Pedro Fernández, Herótides Rodríguez, Ramón Antonio (Negro) Veras, José Daría Suárez, Radhamés Gómez Pepín, Modesto Montero y Rafael Henríquez.
También, Nicolás Gómez, Ulises Cabrera, Marcelo Castro, Abelito Madera, Humberto Espinal, Aladinito Santana, Juan Álvarez (Chinito) y Emilka y Edgard Torres Guzmán, Yoryi Pérez, Papatón Collado y Evaristo Contreras.
Otros nombres resaltados por Serafín Rodríguez en su discurso son los de los médicos Telésforo Gómez, Dabogerto García y Eduardo Segura; Rafael de Jesús Espinal, Darío Nicodemo (El Italiano), Wilfredo Cruz, Máximo Ureña, Rey Isaías Peguero, David Batista y Ricardo Polanco.
La bendición de la ceremonia estuvo a cargo del diácono Rafael Henríquez y se guardó luego un minuto de silencio a la memoria de las personas fallecidas y que residieron allí.
Manolín Medina hizo una breve reseña histórica de la Plaza Valerio, en tanto que los abanderados del colegio Emiliano Tardif realizaron un desfile, concluyendo la actividad con la presentación de un grupo de lechones, joyeros y pepineros.

