Solemos preguntarnos, si las correctas directrices institucionales tienen que ver con la preparación académica. ¿No puede lastrarse lo institucional si los funcionarios poseen una brillante preparación académica?
Subsecuentemente, ¿también, habría la posibilidad de entenderse que el más preparado es más honesto que el que no lo es? El asunto resulta inextricable, porque nuestra historia nos muestra que gente prácticamente analfabeta, ha gobernado el país con más decoro que los que se suponen muy instruidos. Esto último no es lo mismo que ser inteligente, sensato; demócratas, y sin egos que lo trastornan todo.
En los últimos tiempos, tanto profesionales en diversas disciplinas, como funcionarios, apuestan a que la gente con grados académicos y vasta preparación tiene la capacidad idónea de bien administrar. Y esto, según lo que hemos visto, no es más que un chantaje.
En nuestros estudios a nivel superior hemos contactado a profesores y condiscípulos bien ilustrados en conocimientos, pero son licenciosos y, cuando se han encumbrado al funcionariado devienen en entes de corrupción, obviando certeras medidas institucionales.
La profesionales tienen la capacidad de bien administrar.
Y, muestras de ello están cotejadas en nuestros desempeños gubernamentales recientes, y recientísimos. Sobre lo que tratamos, podría compararse con lo que la gente común cree: que todo el que posee un título, es profesional. No es así; primero hay que adquirir el título y luego intentar ser profesional con relación a lo que se presume asimilado.
Y vamos a dar un ejemplo con nuestro mismo sector. Periodistas que se suponen, por títulos, grados y demás, bien preparados; y otros con suficientes destrezas, muchas veces han devenido en un fiasco, tanto como profesionales y como gente sumamente desvergonzada y corruptas hasta los tuétanos.
Se deduce de aquí, que no se garantiza el que un funcionario mientras más preparado, y tenga título de post-grado en prestigiosas universidades de Estados Unidos y otras academias del exterior, sea más suficiente; más honesto, y con mejor desempeño para ocupar un cargo en el gobierno.
Si no es un asunto de premeditado elitismo, ello está por demostrarse. Buena parte del funcionariado, y los que hasta ahora nos han desgobernado, contradicen esa posición.
Por. Fernando De Leon
fernando26.deleon@yahoo.

