El Presidente de la República es la cabeza del gobierno, pero el gobierno lo componen el gabinete, las direcciones generales, los organismos descentralizados o autónomos, y otras dependencias.
Esto quiere decir que, si el equipo que acompaña al Presidente no responde, es muy difícil que la gestión termine siendo exitosa.
A comienzos del presente mes de enero, Juan Ignacio Caraballo, presidente de la Federación de Comerciantes Detallistas, lo mismo que Iván García, presidente de la Federación de Comerciantes, por separado, acusaron al secretario de Agricultura, ingeniero Salvador Jiménez (Chío), de patrocinar un cartel de Importadores de cebolla, ajo, arroz y habichuelas, a los que sindicaron como los responsables de los altos precios, que pagan los consumidores por la compra de estos rubros.
Han transcurrido varias semanas, y el secretario de Agricultura ha guardado el más absoluta silencio.
Más recientemente, los productores de habichuelas de San Juan de la Maguana, han denunciado que son víctimas del incumplimiento por parte del secretario de Agricultura, de un acuerdo mediante el cual esa Secretaria no debía conceder permisos de importación de ese grano, hasta el mes de septiembre del año pasado.
A consecuencia de lo anterior, los productores mantienen en almacenes unos 25 mil quintales del grano, expuestos a perderse.
Afirmaron haber perdido 40 millones de pesos, aproximadamente, debido a las excesivas importaciones.
De acuerdo con las acusaciones de los dirigentes comerciales, la cebolla, el ajo, el arroz y la habichuela, se están vendiendo al triple del precio real. Por ejemplo, el ajo importado que puesto en Aduanas tiene un costo de 12 pesos, llega al consumidor a 30 y 45 pesos la libra.
Es necesario aclarar estas denuncias, y es a Chío Jiménez, Secretario de Estado de Agricultura, a quien le corresponde, sobre todo antes de que el gobierno inicie el programa de importación de alimentos, para conjurar el alza de los precios.
El doctor Leonel Fernández, en estos tiempos de crisis, necesita que sus principales colaboradores actúen con rapidez y con sentido de oportunidad. Las entidades vinculadas directa o indirectamente con la producción y el comercio de los alimentos, deben moverse con las manecillas del reloj para que las soluciones lleguen a tiempo.
Han bajado los precios del petróleo, de los fertilizantes, y de otros insumos, y, sin embargo, en nuestro país los precios siguen por las nubes. El gobierno tiene que intervenir cuanto antes. La población está harta de la voracidad de importadores, industriales y comerciantes.
¡Ya está bueno!
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