¿Qué Pasa?

Cine
“Transformers”

<STRONG>Cine<BR></STRONG>“Transformers”

Las películas como “Transformers: La Venganza de los Caídos”, son las del tipo que colocan a uno de frente ante el calendario. Mientras el sin sentido, la monotonía y la estupidez más ostentosa viven su afán de burlar nuestro subconsciente, uno no puede dejar de preguntarse: ¿Sera que acaso la ancianidad ha tocado ante nuestras puertas antes de tiempo, o es que ciertamente el film es tan espantoso que hastía con genuina vocación? Depende a quien se le pregunte. Si nos atreviéramos a cuestionar a un niño de entre cinco y diez años, el film seria todo un deleite, su mayor aventura fílmica del momento. 

 Para cualquier adulto, no obstante, esta colosal y ruidosa batalla entre los Autobots  –los  robots que han unido sus fuerzas a la de los humanos, y han prometido defender  la Tierra– y  los Decepticons  –aquellos que simplemente quieren hacerla desaparecer–, no deberá ser otra cosa que una apabullante y monumental necedad que ni  se entiende ni a nadie le importa.  La película tiene dos o tres momentos chistosos y/o ­divertidos, pero el resto de la producción de unos interminables 150 minutos, es sencilla y llanamente desastrosa. La incoherencia es tan aplastante que algunos de sus chistes ni siquiera podrán ser  entendidos por el público pre adolescente al que el film está  dirigido, como el que hace John Turturro sobre “Duelo de Titanes”. Pero a decir verdad, ¿A quién le importa?

En lo que debería ser parte de su intermedio, y no del inicio, ‘Transformers’ comienza como un estruendoso huracán categoría 10, demoliendo el Downtown de Shanghai, en una batalla campal entre robots. Pero no importa.

Nadie sabe lo que pasa ni a nadie le interesa aquello. Aquí no hay personajes –algunos son tan gratuitos e insufribles  (los padres de Sam), que uno simplemente quisiera verlos evaporarse– ni el menor sentido de cómo debe contarse una historia. Como sucede siempre con este tipo de films, lo que prevalece en ‘Transformers’ son los efectos especiales. Sobre ellos descansa esta costosa e interminable producción.

Hay uno que otro vistoso y espectacular momento, pero el precio a pagar por esta ríspida  emoción es demasiado alto. En un film en el que personajes y robots mueren, y recobran la vida sin más ni más, el futuro de Optimus Prime como protector de la humanidad es inconmensurable.

El Nacional

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