De nuevo estamos en el fragor de otro verano cinematográfico, y una vez más, de igual forma como ha sucedido, al menos en los últimos veinte años, el mercado está determinado por la gran cantidad de secuelas y remakes que entran y salen continuamente de las salas de exhibición.
Es lo mismo cada año, pero cada vez es peor. El título mismo que encabeza este artículo parece ser una repetición de otros, usados ya tantas veces que duele hasta mirarlos. ¿A ese estado de cosas ha llegado el cine de hoy?
¿Cuándo comenzó está rampante e irrefrenable tendencia por explotar la misma idea y personajes hasta el aburrimiento total? Es difícil precisarlo sin una investigación previa. Pero todo parece haber arrancado en 1975 cuando Tiburón se estableció como el primer gran blockbuster de la historia del cine, sobrepasando por primera vez, la entonces astronómica cifra de los 100 millones de dólares en taquilla. Pudiera decirse también que toda esta avalancha de continuaciones tuvo su origen a partir de cuando El Padrino II (1974), arrasó no sólo con los premios Oscar, (6 en total) sino que incluso sentó un precedente al considerársele aún siendo una secuela- mucho mejor que el film original. Pero de una forma u otra la interrogante sigue siendo la misma: ¿hasta cuando seguirá el cine copiando y repitiendo ideas, personajes y efectos visuales sólo por perseguir un fin netamente mercurial? ¿O es que acaso la originalidad se ha extinguido por completo? Todos queremos alcanzar el éxito, pero hemos llegado a un punto en el que esto constituye casi una tragedia para el cinéfilo conciente. Hoy en día cualquier película que sea un éxito económico es ipso facto transformada en una franquicia. Lo cual significa que será alargada, estirada y manipulada hasta el hastió más abominable. De hecho, ahora antes de terminar el rodaje de un film, ya se está pensando en su continuación. Es de esta forma que películas como The Twilight Saga: Eclipse; Toy Story 3; The Karate Kid; Alice in Wonderland; Iron Man 2; Robin Hood; Sex And the City 2; y Shrek 4 han llegado a ser lo que son. ¿Podrá algún día detenerse este círculo vicioso?

