Lo que ofrece el cine en estos días es sencillamente de espanto y brinco. Si no fuera por la presencia de un film tan ocasional, y naturalmente, prescindible como Halloween 2, cualquiera diria que nos encontramos en el inicio del verano, y no casi a mediados del otoño como efectivamente sucede. Pero, ¿realmente importa mucho en un país tropical, si estamos en verano o en otoño? Para nada. En los paises donde las estaciones del año tienen una marcada presencia, el clima juega un rol importante en la vida diaria de las personas.
Las actividades schedules u horarios se ajustan de acuerdo al clima del día, o de la época. En otras palabras, el cambio de estacion es una experiencia real que a todos afecta.
Aquí es diferente. Dado que tenemos un verano de casi todo el año, el inclemente sol parece hacer brotar de nuestro interior un mundo florido y en constante movimiento; desigual y rabiosamente contradictorio.
Es, tal vez, por ese elevado sentido de la dualidad y de lo impredecible que aquí lo inaudito es la norma; lo común es el sin sentido, y por supuesto, el día más claro puede caer tremendo aguacero.
Si no fuera por ese sentido de la casualidad y la improvisacion que nos determina, no habría otra forma de explicar qué busca en la cartelera cinematografica actual, una mediocridad tan inncesaria y gratuita como Halloween 2.
Como si de un aclamado y largamente esperado éxito se tratara, o al menos cuál si fuera una película prohibida, el film llega a nuestro país, sin fanfarria ni honores, con un atraso de tan sólo 14 meses. ¿Queda alguien a quién le interese ver en pantalla grande esta necedad?
Si su respuesta es negativa, le tengo malas noticias: casi todas las demás opciones no valen tampoco una guayaba podrida. Y es que lo que prevalece Los Indestructibles, Los Policias de Repuesto, Cazador de Vampiros, Resident Evil, Los Perdedores, El Aprendiz de Brujo, Piranha y Como perros y Gatos es defintivamente de espanto y brinco.

