En 2007, Ben Affleck, hasta entonces conocido sólo como actor, sorprendió a todos con su debut como director con Gone Baby Gone. Aquel era un inquietante y amoral drama sobre el rapto de una niña que pudo haber sido dirigido por cualquier principiante con cierto talento y conocimiento.
The Town evidencia, en cambio, un notorio paso de avance para Affleck. Aquí hay estilo y un palpable uso de la cámara con conocimientos y propósitos definidos. (sin cortes bruscos o trepidante cámara en mano). La trama del film es en realidad genérica y esquemática. Sin embargo, lo que proporciona a la película su real contenido y dimensión son las inusualmente sólidas caracterizaciones, para un film de este tipo, y la excitante manera como Affleck ha rodado y utilizado las locaciones de la ciudad de Boston.
La historia se desarrolla en Charlestown, un barrio de Boston. Allí el negocio de robar bancos parece haber sido pasado de una generación a otra, como cualquier otro negocio de familia. Al menos, eso es lo que se desprende siguiendo el rastro a la familia de Doug MacRay (Affleck).
MacRay es el líder de un grupo de asaltantes, entre cuyos miembros se encuentra su hermano postizo James Coughlin (Jeremy Renner), quien tiene tendencia hacia los riesgos y la violencia innecesaria. El FBI les sigue los pasos, pero carece de pruebas en una ciudad en la que la corruptela es una norma de vida.
Así que cuando en su ultimo trabajo, Coughlin toma como rehén, sin aparente motivo, a la gerente de un banco (Rebecca Hall), se crea un triangulo de relaciones encontradas puesto que Doug se enamora de ella que pondrá en jaque la existencia de la asociación de malhechores.
The Town tiene ritmo, es emotiva y posee un pulso narrativo que ya quisieran tener para sí muchos veteranos directores. La historia es plana y convencional, pero lo que resulta plausible aquí es el cuidado por los detalles. Cada personaje tiene un pasado. Y cada actuación entrega lo que ofrece. Hay, incluso, dos breves y muy notorios cameos de Chris Cooper y Pete Postlethwaite.
Este es un de esos raros films en los que las caracterizaciones son tan importantes como la acción. Y acción y suspenso hay aquí para complacer al más exigente, pero eso sí filmada con el pulso de un maestro.

