McFarland USA
En 1987, el entrenador Jim White (Kevin Costner) arriba a un recóndito pueblito de California casi como un paria. Cancelado ya de varios trabajos anteriores y cansado de su propia cultura y de la displicente actitud de los jóvenes anglosajones, White es un pez fuera del agua al que parece se le acabaron las oportunidades.
Es así como él, su esposa (María Bello) y dos hijas llegan a McFarland, una comunidad rural poblada casi en su totalidad por inmigrantes mexicanos, que fue el único lugar que le ofreció un trabajo.
White, cuya traducción en español encierra una irónica paradoja que refleja el choque entre estas dos culturas, llega como asistente del entrenador de football del equipo de la escuela secundaria, pero en su lugar es relegado casi de inmediato a la función de profesor de educación física. Aquí es donde la historia se torna interesante.
Sus estudiantes son recolectores agrícolas que trabajan dos turnos cada día: desde muy temprano en la mañana hasta que comienza la escuela, y luego después de la escuela hasta que cae el sol. White advierte que ellos no tienen talento para el basketball o el football, pero si para correr. De modo que decide formar un equipo de atletismo.
El resto de la historia que está inspirada en hechos reales es indudablemente genérica y hasta predecible, pero no por ello carente de valor y significado. La historia dirigida por la neozelandesa Niki Caro, con un guion de Christopher Cleveland, no es otra película más sobre competencias deportivas.
Por el contrario, y este es uno de los aspectos que más llaman la atención del film; aunque las competencias son inevitables, por supuesto, la historia se centra en el drama que hay detrás de los personajes y en el medio, opresivo y desolador, en el que tienen lugar los hechos. La estupenda fotografía juega en esto un rol vital.
Por eso los personajes se tornan reales, tienen corazón y su lucha por sobreponerse a la marginación y la adversidad nos llega y nos conmueve.
Bien actuada por Costner y un grupo de jóvenes desconocidos, algunos sin experiencia en la actuación –desperdiciada en cambio Maria Bello– McFarland USA no ofrece nada nuevo, pero sin embargo, sorprende, entretiene y emociona de buena gana.

