El mítico James Bond recién acaba de cumplir 50 años de su primera aparición en el cine (Dr. No, 1962), y la ocasión ha sido más que propicia para que los productores de la saga se aseguraran muy bien de establecer un antes y un después, en la historia de la franquicia.
Al incorporar a la saga al reconocido y talentoso director inglés Sam Mendes (American Beauty, Road To Perdition), Skyfall ha podido alcanzar una dimensión que no es común al género. En ello, por supuesto, hay que dar crédito a la solidez del guión, (dentro de los parámetros de este tipo de cine), escrito por Neal Purvis, Robert Wade y John Logan.
El film arranca con un deslumbrante y enérgico opening, y luego M (Judi Dench), que se niega a un retiro forzado como consecuencia de una fallida misión, se erige momentáneamente y sin quererlo, como una antagonista interna de Bond. A falta de un villano visible, en este tramo de la película, quien mejor que la Dench para asumir temporalmente este rol?
La señora Dench, una vez más ofrece una magnifica caracterización, y ella es en definitiva el fin último del terrorista y megalómano Silva, interpretado sin muchos aspavientos, pero con la garantía que ofrece Javier Bardem. Este cambio de dirección, en cuanto al enfoque y objetivo del villano de turno, es uno de los aspectos más interesantes de la película, y es lo que da sentido a muchos de los giros y nuevas situaciones que encontramos aquí.
Este es un Bond para una nueva generación, y por ello, sin dejar de plasmar su huella en la saga, es al mismo tiempo un Bond un tanto distinto. De hecho, pudiera ser una simbiosis de James Bond y otros cuantos súper héroes del mundo del cine.
Aunque carece del refinamiento, galantería y humor sarcástico del primer agente 007, la tozudez, rudeza y determinación para encarar a sus enemigos, que exhibe el James Bond que interpreta Daniel Craig, indudablemente lo equiparan con otros populares héroes del cine de acción.
Es por eso que este es un James Bond muy diferente, pero no lo es desde una perspectiva que pudiera verse como negativa. También hay aquí muchos aspectos a valorar, y eso es lo positivo de un tipo de films que no se caracterizan precisamente por llamar la atención por sus historias o por sus personajes.

