La forma del agua: simbólica, refrescante y entrañable película
The Shape of Water es esencialmente una historia de amor. Pese a que bordea el cine fantástico, y se desarrolla como un drama íntimo que no excluye la intriga de carácter policial, la historia escrita por el propio director del film, Guillermo Del Toro, concluye fundamentalmente como un nostálgico y encantador canto a la individualidad, el amor y la comprensión.
Ambientada a principios de los años 60, en plena efervescencia de la llamada Guerra Fría -y vale hacer notar que la escenografía es uno de los más relucientes valores del film- la película narra el encuentro y la posterior relación entre una mujer muda, cuyo más cercano amigo y soporte es un solitario pintor homosexual que no encuentra la forma de salir del closet, y un ‘humanoide’ u hombre anfibio.
Elisa, es una convincente actuación de Sally Hawkins, es una mujer simple y de gustos sencillos. Vive sola como una marginada social, pero comparte a menudo con su vecino pintor, quien también por lo ya antes dicho, vive en solitario.
Cuando un día descubre en su trabajo de limpieza, en un laboratorio del gobierno, a una extraña criatura, que no ha sido objeto de los mejores tratos; una conexión instantánea se establece entre ellos.
Queda claro que este es un cuento de hadas, esta vez para adultos, y el tono fantástico e imaginativo que incorpora el director Del toro es fluido, gracioso y nunca exagerado o grotesco.
Este es un film en el que es casi imposible encontrar un aspecto negativo del mismo. Visualmente, la película es una maravilla. Cautiva al espectador no sólo con su diseño de producción, sino sobre todo con una fotografía ingeniosa y fascinante.
Así mismo, la historia, aunque simple en su planteamiento, y sin dejar de remitir al clásico cuento de La Bella y la Bestia, toca tantos aspectos, (además de los ya mencionados), la discriminación, los amores imposibles o el temor a lo desconocido, que el espectador sensible ya sea de un modo o de otro queda al final prendido de ella.
Esta es una fábula o metáfora fantástica en la que los sueños y el amor, como elemento central y sin fronteras que todo lo toca y lo trasforma, juegan un papel vital.
Simbólica, refrescante e innegablemente entrañable película. Por cierto, el film contiene también cierta inferencia relacionada a la decadencia del cine. ¿Son éstos ciertamente los tiempos que estamos viviendo?

