La TV tradicional en problemas
El problema de la televisión por cable en Estados Unidos no se limita al hecho de que año tras año viene perdiendo clientes a un ritmo acelerado.
La situación es más grave. Como muestra sólo habría que resaltar que todos y cada uno de los grandes eventos de la televisión estadounidense, desde el Grammy hasta el Super Bowl y desde el Oscar hasta los Juegos Olímpicos han venido perdiendo una gran cantidad de audiencia en los últimos años.
Y la tendencia no es exclusiva del mercado estadounidense. Se trata de un fenómeno mundial que es el reflejo de los cambios en los hábitos de consumo que vienen experimentándose por todas partes.
Una de las últimas corporaciones en sonar la voz de alarma fue la BBC, la cual recién admitió públicamente que el público joven está invirtiendo cada semana más tiempo en Netflix que en todos los diferentes servicios de la BBC TV.
Durante décadas, la BBC TV e igualmente la división de radio de la empresa dominaron el mercado de Inglaterra en ambos renglones, en cuanto a satisfacer las necesidades del público en el ámbito de la música, las noticias o la entretención televisiva.
Sin embargo, ante el continuo declive de los ‘ratings’ de audiencia, la BBC TV ha estado tratando de reinventarse a sí misma en un intento por reconectar con una audiencia joven conocedora de la tecnología y experta en navegar en la red que está cada vez más inclinada al uso de los servicios digitales, mayormente ofrecidos por compañías norteamericanas como YouTube, Apple, Spotify y Netflix.
Cuando se suma todo esto, y además se agrega el hecho de que los principales ‘shows’ televisivos están atrayendo a una audiencia cada vez de mayor edad, ahí es cuando la situación de la televisión tradicional se torna problemática.
La consecuencia directa de eso es la perdida de apoyo publicitario, y consecuentemente, la reducción de ingresos de las cadenas televisivas. De acuerdo con una publicación reciente de The New York Times, aquí es donde radica el mayor desafío de la industria televisiva.
Ellos necesitan atraer de nuevo el interés de los llamados ‘millennials’ y de los teenagers. Si no lo logran en el futuro inmediato, la televisión tradicional estará definitivamente en serios problemas.

