Lo primero que salta a la vista sobre The Girl with the Dragon Tattoo es que como quiera que se mire, se trata de un remake de una película sueca, del mismo título, de la cual le separan apenas dos años. Entonces, ¿Para que replantear, en un lapso de tiempo tan corto, una historia que ya fue abordada, y de forma bastante solida y convincente?
Al parecer el único que podía responder a esa interrogante, con la propiedad y precisión debidas, era el director David Fincher. Y lo ha hecho con la sapiencia y el aura como suelen hablarle los maestros a los discípulos.
Por eso, aunque la película ha resultado más larga de lo prudente sobrepasa las dos horas y media él se tomó su tiempo para poner en evidencia sus coordenadas y vericuetos.
Puesto que está basada en la misma obra un best seller mundial del desaparecido escritor sueco Stieg Larsson, con más de 30 millones de copias vendidas ambas películas narran en esencia la misma historia.
El periodista, un tanto radical, Mikael Blomkvist (Daniel Craig) acaba de perder un juicio por difamación, y de repente su vida y su carrera parecen dirigirse a ninguna parte. Es entonces cuando un poderoso magnate (Christopher Plummer) le pide que investigue la extraña desaparición de una nieta. El hecho ocurrió hace más de 40 años atrás. No hubo rastros ni sospechosos, aunque él presume que el asesino es un miembro de su propia familia.
Blomkvist acepta el reto, y en sus esfuerzos por desmontar la maraña, una joven punk ,(Rooney Mara) hacker y de tormentoso pasado se cruzará en su camino.
Pero aquí es donde la habilidad y el talento de Fincher entran en escena. Apoyado en una estupenda fotografía de Jeff Cronenweth aunque eso sí, sombría y deprimente un excelente montaje y unos efectos de sonido que erizan la piel; el director de The Social Network consigue crear un estética oscura y opresiva que es muy diferente al tono narrativo de la versión sueca.
Mientras Mikael va hurgando en la vida y el pasado del retirado millonario Henrik Vanger lo que va saliendo a flote no sólo revela las perversiones, crímenes y el pasado nazi de esta familia, sino que además el laberinto de corrupción y encubrimiento que va quedando al descubierto, permite al director Fincher dibujar unos personajes más complejos e interesantes.
Aunque pleno de suspenso y tensión, y de ese halo de detectivesco del que no puede prescindir, The Girl with the Dragon Tattoo, es un thriller adulto que aturde y perturba con la fuerza de un dragón. Y por cierto, las actuaciones de todo el elenco, no tienen desperdicio.

