Me motiva escribir estas líneas, tan solo por el hecho de leer tantas condolencias y pesares manifiestos en los principales diarios nacionales por motivo del trágico fallecimiento el profesor Bienvenido Peguero.
No faltaron, la capitalización del motivo por parte de políticos y personajes públicos, quienes gustan aparecer en el escenario, no importa por cuál motivo, siempre que le favorezca según la óptica atrasada de nuestra sociedad; eso vende.
Arreglos florales, palabras de réquiem, trajes oscuros y chacabanas almidonadas aromadas con colonias, palmetazos en las espaldas de saludos y condolencias, es el ambiente funerario para completar el cumplímiento de lugar.
Entre los “apologistas” de su persona, hubo quien dijo, “…nunca me requirió remuneración por sus servicios”.
“No esperes que tu hermano te pida si entiendes que necesita, ayúdalo”, dice la biblia.
Obséquiame una flor en vida y no una corona después de muerto.
Era un hombre que transitaba a pie; tomando carros públicos; quizás por eso, camino a casa de su hija, perdió la vida en la cola de un motor.
No le traté por mucho tiempo, pero en verdad era un hombre trabajador, desinteresado en lo material; humilde y sencillo en todo el sentido de la palabra.
Paz a sus restos y descanso a su alma.

