La organización canadiense Hombres de Montreal en Contra del Sexismo, decía que los hombres matan a las mujeres, a los niños y a las niñas como un acto de propiedad, terrorismo y venganza, con el apoyo de una sociedad y un sistema judicial sexista y sentenciaban que, esta masacre y continuo exterminio, seguirá hasta que no se termine el sexismo y la violencia sexista, junto con todas las excusas de los hombres para consigo mismos.
La cultura patriarcal y machista se mantiene incólume en el imaginario del poder dominicano que rechaza incorporar una visión democrática, equitativa e inclusiva, resistiéndose a todo razonamiento en este sentido y mirando hacia atrás, con el apoyo de una cultura política desvirtuada y en un espacio que da la impresión de situarse a espaldas del pueblo.
Es lo que está aconteciendo en el Congreso dominicano, donde un grupo mayoritario de legisladores y legisladoras, no terminan de entender que el feminicidio es un crimen de género que trasciende las fronteras de lo doméstico, empeñándose en nombrarlo diferente y tipificarlo solo cuando se mata a la pareja.
Preocupa la confusión conceptual y el afán de desconocer el trabajo de investigación sobre el fenómeno del feminicidio de personas e instituciones que en este país, trabajan desde hace más de quince años coordinando conocimientos internacionales con personas investigadoras en la región y en el mundo. La acción obstinada de limitar la tipificación del crimen al ámbito doméstico y de pareja, dejaría fuera y en la impunidad a más del 35% de las muertes violentas de las mujeres, por el hecho de ser mujeres.
La aparición de nuevos escenarios del feminicidio en los últimos 5 a 10 años, señalan una modificación en el operativo de este crimen, pasando de ser, para comienzos de 2000, en un 70% íntimo, es decir ejecutado por parejas o ex parejas de las víctimas, a un 62.52% para el año 2006, indicando que más de 37% de estas muertes violentas de mujeres, no son ejecutadas por la pareja, de ahí la necesidad de ampliar la nominación de un crimen que preocupa a todo el país.
Junto a un feminicidio exclusivo, despojar a la ley penal de una definición de la violencia contra la mujer, como propone la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados/as, es otra señal de la confusión y la resistencia respecto a la complejidad cultural de las relaciones desiguales de género y la violencia que generan.
Estamos en noviembre, mes de la No Violencia Contra las Mujeres, el menos propicio para que se tomen decisiones contra los derechos de las dominicanas.

