Página Dos

Cójanlo

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Manos a la obra

Si es ilegal cambiar los libros de texto todos los años, en lugar de denunciarlo lo que tiene que hacer el secretario de Educación es proceder contra los responsables de la práctica. Lo inconcebible no es que se viole la ley, sino que las autoridades lo reconozcan y no hayan tenido el valor de actuar para proteger a los impotentes padres de familia. Desde 2007 está en vigencia una ley que garantiza por cuatro años la vigencia de los libros de texto, sin modificación alguna de su contenido, pero a la fecha parece que las autoridades se han conformado con recordarlo, como para cumplir con algo, cada vez que se inicia un año escolar. Tiene el licenciado Melanio Paredes la oportunidad de pasar de la palabra a los hechos con su advertencia de que procederá contra los cambios en los libros que atribuyó a las casas editoras.  No será este año, porque ya  los cambios están consumados. Pero el problema no consiste sólo en el negocio con las alzas de precios de los libros. Deja también mucho que desear que editores se arroguen la facultad, como admitió el titular de Educación, de modificar antojadizamente el contenido de los textos que se utilizan en la enseñanza.

El Nacional

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