Al abogar por políticas públicas que generen empleos para el Cibao y la Línea Noroeste, el presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y ministro de Relaciones Exteriores ha vuelto a remover el escándalo con la abultada nómina administrativa, consular y diplomática de la institución que dirige.
Tanto él como el presidente Danilo Medina han hablado de un saneamiento, pero a la fecha no se conoce ninguna iniciativa en ese sentido.
El dirigente reformista Ramón Rogelio Genao ha tratado de limpiar a su partido de la acusación de que la Cancillería es un refugio de gente de su partido con el argumento de que apenas un 7% de los empleados pertenece al PRSC. El resto, en su inmensa mayoría botellas, pertenecerían al Partido de la Liberación Dominicana (PLD). No se trata de ninguna crítica al Gobierno que Morales Troncoso abogue por políticas que generen empleos. Son alocuciones sin ningún efecto, determinadas por el auditorio.
Pero ya que ha hablado de empleos, el caso de la nómina de la Cancillería, donde para colmo muchos cónsules, embajadores, secretarios y ministros cobran en su casa, merece que se revise.
