El balance que alega la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) con relación al aparato productivo dista mucho de las estadísticas oficiales. La entidad sostiene que la escasez de crédito y las malas condiciones de caminos y carreteras se han convertido en una retranca para la producción agropecuaria. Pero tampoco se trata de los únicos problemas que impiden competir a las exportaciones de República Dominicana en los mercados internacionales. Al margen de los alegatos, lo cierto es que muchos estudios sitúan al país entre los atrasados de la región en competitividad y exportaciones. Y es que, según la JAD, de las necesidades de financiamiento de la producción del campo, que estimó en 40 mil millones de pesos, un 25% lo aporta el Banco Agrícola, otro porcentaje similar la banca comercial y el restante 50% tienen que buscarlo los propios productores. Es mucho lo que se ha hablado, pero el diagnóstico confirma que ciertamente el país requiere de una política de exportación agrícola. Es obvio que por problemas que parecen hasta menores no se ha aprovechado la capacidad que tiene el campo para generar divisas y producir alimentos.
