Página Dos

Cójanlo

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Tal si se tratara de un caramelo, el presidente Leonel Fernández y el ministro de Industria y Comercio anunciaron una reducción en los precios de los combustibles a partir del sábado. Pero la rebaja no es sólo pírrica, si se compara con la proporción en que cayó el petróleo, sino delatora de la falta de transparencia en la regulación de los precios. Cuando se trata de subir o congelar los precios, aunque el crudo se haya desplomado, se suele retener hasta el último momento la resolución sobre las variaciones. Ahora, con un petróleo que cerró a 79.30 el barril se ha querido dar un golpe de efecto al anunciar desde ayer una rebaja que para el común de los mortales es insuficiente. El Presidente encontró la respuesta al defender las regulaciones al señalar que en virtud de los sacrificios en que se ha incurrido cuando el crudo sube, se ha acumulado una deuda por más de dos mil millones de pesos con la Refidomsa y suplidores. Aún así, la realidad es que con un petróleo que del 19 de abril a la fecha ha bajado unos 32 dólares  se esperaba una reducción más significativa que los 9.76 y 10.39 de las gasolinas , los 10.87 y 9.38 del gasoil y los 3.84 del gas.

 

El Nacional

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