Página Dos

Cójanlo

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Ahora ha sido el Instituto de Recursos Hidráulicos (Indrhi) que ha dado cuenta de que en el país se pierde el 66% de las aguas superficiales. Es probable que ninguna otra nación sufra una calamidad sanitaria tan alarmante por cualquiera que sea la causa. Al revelar el desastre, el director del Indrhi, Olgo Santana, lo atribuyó a la carencia de los embalses necesarios para aprovechar un recurso tan valioso. Pero, a manera de consuelo, el funcionario dijo que se trabaja para reducir la pérdida del líquido, que bien se podría aprovechar no sólo para regadío, sino para generar electricidad. No deja de resultar inconcebible que el agua, un bien tan preciado, cuya escasez se cita como causa de eventuales catástrofes, por aquí se desaproveche como si se tratara de un desperdicio humano. La pérdida de la gran cantidad de aguas superficiales que dijo el director del Indrhi es de las cosas que no deberían ni decirse. Por el valor y la escasez para muchísimos países, incluyendo a República Dominicana. Pese a las múltiples necesidades del sector hídricco, la mejor obra de Fernández podría ser reducir al mínimo la inconcebible pérdida de agua.

El Nacional

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