Página Dos

Cójanlo

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Aunque el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha respondido en lenguaje conciliador, no hay duda que la acusación que le ha formulado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de que conspira contra la estabilidad de su gobierno, constituye un molestoso tema de gran repercusión en América Latina, especialmente en el lado sur, donde el fallecido presidente Hugo Chávez empleó todo su empeño en lograr una anhelada unidad política, económica y comercial.

Tal parece que Santos incurrió en una indelicadeza diplomática con su vecino al recibir en el palacio Nariño al derrotado candidato opositor Henrique Capriles, quien fue a denunciar el supuesto fraude electoral del que habría sido víctima.

Lo sensato hubiese sido que el presidente colombiano delegara el recibimiento de Capriles en el canciller o cualquier otro funcionario. Ahora tiene por delante un complejo problema de relaciones con Caracas.

El Nacional

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