El Instituto de Estabilización de Precios (Inespre) fue uno de los entes públicos más dinámicos durante el proceso electoral de mayo. Las plazas del Inespre proliferaron en barrios, y en provincias como El Seibo la entidad se volcó de tal manera que incidió en los resultados. La candidatura senatorial de su director, Ricardo Jacobo, fue invalidada, en cuyo lugar el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) inscribió a su padre, quien falleció luego de ganar las elecciones. Pero pasado el proceso han aflorado los problemas financieros de un organismo que parecía un monstruo. Cientos de empleados cancelados desde finales de mayo han denunciado que todavía no han cobrado sus prestaciones porque el Inespre dice que carece de recursos. Algunos se quejan de que sólo cobraron durante los meses de las elecciones y que después fueron suspendidos. Pero la realidad es que las plazas y los operativos del Inespre han desaparecido en un momento en que se da cuenta de lazas de muchos artículos, y que el organismo ha vuelto a convertirse en una entelequia con una nómina clientelista, en detrimento del contribuyente.
