Cinco feminicidios en las últimas horas constituyen una nota alarmante. Los casos, aunque cueste admitirlo, cuestionan los publicitados programas que se han anunciado para enfrentar la violencia de género. Las causas siempre serán discutibles, máxime con la tendencia al encubrimiento que se ha instalado en los medios. Los feminicidios tienen un efecto devastador en la familia por los niños que quedan huérfanos cuando el homicida recurre al suicidio. Las víctimas reportadas por la Policía son Esmeralda Brito Montero, de 30 años; María Corcino de Jesús, 35; Paola Pérez Díaz y Vonice Anyelique. Entre los victimarios figuran el segundo teniente de la Policía, Rafael Sánchez Ramírez, de 35 años, quien después de herir mortalmente de un disparo a su mujer cuando se encontraban en una cabaña de la autopista de San Isidro, se suicidó. El primer teniente del Ejército, Balbino Regalado Hidaldo, de 37, mató a su mujer en circunstancias que no se han establecido. El suceso ocurrió en el barrio Sinaí, de La Caleta. Pero los cuatro hechos llaman la atención sobre la creciente ola de femicidios, que hace pensar en una preocupante crisis familiar.
