De no ser por la imprescindible colaboración de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) cuesta imaginarse lo que hubiera sido de este país en materia de narcotráfico. Porque si con la DEA metida hasta la coronilla el narco utiliza el territorio como puente y centro de acopio ¿qué sería si la lucha contra el flagelo estuviera sólo a cargo de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD)? Los últimos 767 kilos incautados en San Pedro de Macorís se descubrieron gracias a la DEA, aunque para guardar las apariencias se hable de operativo conjunto. La droga era transportada en una de dos lanchas rápidas y en el operativo murió uno de los ocupantes que habría enfrentado a los agentes. Los tripulantes de la otra nave, en la que se transportaría otro cargamento, pudieron escapar. La DEA no sólo ha intervenido en grandes decomisos, sino en detenciones. Pero con todo y eso el narco se las arregla para hacer del territorio un centro de abastecimiento, como demuestra la detención de mulas y extranjeros tratando de viajar con cocaína, y de intentos para transportar drogas específicamente a Estados Unidos y Europa.
