No puede ser más escalofriante el cuadro que ha presentado el director del hospital Ney Arias Lora para sustentar su tesis de que los accidentes de tránsito son la peor epidemia que afecta el país. Félix Hernández sostuvo que el centro recibe cada fin hasta 190 personas, de los cuales el 70% es por por problemas de tráfico. Pero todavía no es todo para describir la magnitud que representan los sucesos.
Las carencias de los hospitales, incluso de alto costo como el traumatológico Ney Arias Lora, constituyen un gran dolor de cabeza. Porque, según Hernández, cuando se tienen 20 pacientes ingresados, esperando clavos, fijadores, prótesis, sin ninguna cobertura, las opciones son mínimas.
Una es enviar los pacientes a las casas, con todos los riesgos, y otra convertir los centros en un almacén de enfermos. Al no ser desde ahora que se amplifican las secuelas sobre los accidentes de tránsito, lo planteado por el especialista es mucho más que una voz de alarma. Calificar los sucesos como la peor patología es para que se diseñen programas eficaces para lidiar con la mayor causa de muertes prevenibles en el país. El caso es de extrema gravedad.
