Página Dos

Cójanlo

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Con respecto a los feminicidios también abunda la confusión entre las instancias llamadas a combatir la epidemia. Se insiste más en la represión que en hurgar y desmontar los factores que inciden en la acentuada violencia de género. Es el caso  del senador Félix Bautista, quien ha sometido un proyecto de ley que eleva de 30 a 40 años la pena contra los homicidas de mujeres. Por la naturaleza de los crímenes, que el legislador no ha valorado, podrá establecerse cadena perpetua o la pena de muerte sin garantía de que los extremos contribuirán a detener la violencia de género. Se ha pasado por alto que muchos de los homicidas se han suicidado o han intentado hacerlo, lo que indica que su vida ha dejado de importarle. En lo que debe insistirse, por tanto, es en erradicar los factores que motivan la violencia de género y su consecuente trauma para los hijos que quedan huérfanos y la familia. Con endurecer las penas no se va a detener una violencia que en las últimas horas había costado la vida a unas 118 mujeres. El senador por  San Juan y otras instancias deben acabar de entenderlo para evitarse clamores en el desierto. El caso es mucho más grave.

El Nacional

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