Página Dos

Cójanlo

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Si la flexibilidad de la tarifa eléctrica que recomiendan los bancos Interamericano de Desarrollo (BID) y Mundial implica un alza de precios, lo mejor es no hacerles caso. Bastante pesado cargan los consumidores no sólo con la deficiencia en el servicio, sino con las excesivas facturaciones para que se aumente la tarifa. El Gobierno es muy dado a acatar las recomendaciones de organismos internacionales, pero en los casos en que se castiga a los consumidores con medidas que implican aumentos no debe ni siquiera darse por enterado. Si ha de flexibilizarse la tarifa debe ser para bajarla, pero en modo alguno para subirla. Tiene que existir otro mecanismo que permita readecuar las variaciones en los costos de producción y mejorar el servicio sin necesidad de castigar aún más a los usuarios con abusivos aumentos de precios. Los organismos crediticios pueden tener razón en cuanto a la inutilidad que representan entidades como la Comisión Nacional de Energía, encargada de la planificación del sector eléctrico, y en otros aspectos, pero no así en lo que respecta a un incremento de la tarifa. Los consumidores no aguantan más.

El Nacional

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