Página Dos

CÓJANLO

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El papa Benedicto XVI ha vuelto a expresar preocupación por el crecimiento de las iglesias protestantes, una realidad visible en todas partes. Pero antes que cuestionar las iglesias evangélicas Su Santidad ha tenido la comprensión de invitarlas a trabajar cada vez más juntas con los católicos para testimoniar la fe en un mundo secularizado. Pudiera pensarse en un gesto diplomático, dado que la exhortación fue hecha durante un encuentro con el Consejo de la Evangélica Alemana, pero es obvio que Benedicto XVI de Roma está consciente del descrédito que afecta al catolicismo a raíz de escándalos de todo género protagonizados por obispos.  Y, por otro lado, la prédica se corresponde con la preocupación de Su Santidad sobre la unidad de los cristianos, al margen de las iglesias, que veneran a un mismo Dios. Para dejar más constancia de la necesidad de unificación entre las religiones y eliminar cualquier reserva, consideró que fue un error en el pasado reparar en las diferencias y no en los elementos comunes. Su exhortación puede representar el inicio de un nuevo rumbo en las relaciones de  católicos y protestantes.

El Nacional

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