Berlusconi se derrumba
Nadie en Italia acumulaba más poder que el inefable primer ministro Silvio Berlusconi. Soberano del poder político, dueño, entre muchas empresas, de los principales canales de televisión y de uno de los equipos más populares de fútbol. Reinando solo tras casi extinguir a la oposición y con tanto poder sólo le faltaba blindar su inmunidad con un traje a la medida para evadir la acción de la justicia. Pero el tiro le salió por la culata. En una sentencia que honra la justicia, el Tribunal Contencioso declaró inconstitucional la infame inmunidad de que Berlucosni quiso revestirse. Un mensaje para las naciones democráticas, sobre todo para las que se rigen por la independencia de los poderes. Berlusconi ha reaccionado con su característica prepotencia al empotrar a los italianos que verán de qué pasta está hecho. No obstante su poder y sus amenazas, Berlusconi, que tantos escándalos ha protagonizado, es un ciudadano más ante la justicia italiana. Para restaurar la confianza en el Estado de derecho hacía falta una sentencia como la que acaba de emitir la justicia italiana contra uno de los políticos más poderosos del universo, el magnate Berlusconi.
