Página Dos

Cójanlo

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Las primeras versiones apuntan a la temeridad como causa del violento choque que dejó un saldo de ocho muertos y varios heridos, ocurrido ayer en la carretera Azua-Elías Piña entre una guagua repleta de pasajeros y una patana. No se trata del primero, sino una más de las múltiples tragedias de tránsito causadas por supuesta imprudencia de conductores de vehículos de pasajeros.

 Se ha dado cuenta de que el conductor de la guagua impactó a la patana por la parte trasera al tratar, en una curva cerrada, de realizar un rebase temerario.

 Pero, al margen de las reales causas del luctuoso accidente, el caso es para que las autoridades de tránsito sean más rigurosas con la vigilancia, las señales  y la expedición de licencias a los conductores de vehículos públicos. Un día antes había ocurrido un vuelco en Consuelo, que dejó varios heridos.

La experiencia que se tiene tanto en carreteras como en calles  es que los transportistas de pasajeros no respetan orden ni los límites de velocidad. Aunque los conductores de vehículos pesados tengan su cuota de responsabilidad en muchos accidentes. La tragedia ocurrida en la carretera Azua-Elías representa, pues, otro signo de alerta sobre la necesidad de prestar más atención al desplazamiento por calles y carreteras.

El Nacional

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