El Senado puede saborear la victoria con la maniobra para relegar la censura sobre el show de mal gusto que montó en torno a la elección de los jueces de la Junta Central Electoral (JCE). La discusión gira en torno a la estocada al senador electo Amable Aristy Castro por la sorpresiva designación en el Consejo Nacional de la Magistratura de un reformista, Félix Vásquez, que ganó su curul gracias a la alianza electoral con el Gobierno. Tras un desafinado coro a favor de la elección de Vásquez, el presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, advirtió que Aristy Castro no cuenta para la Cámara Alta, porque ni siquiera se ha juramentado. La indecisión del senador electo por La Altagracia para ocupar su curul se ha convertido en un elemento en su contra, que la Cámara Alta ha utilizado en forma oportunista para descalificarlo. La designación de los jueces electorales, que se dijo fue aplazada hasta que el presidente Leonel Fernández retornara de la gira de 14 días por Estados Unidos, todavía está en el limbo. El plazo ratifica que el interés político prevalecerá sobre los méritos profesionales y la conducta de los aspirantes. De hecho, ya se habla de arreglos en ese sentido.
