Al endurecer las penas contra la pedofilia y delitos financieros como corrupción y lavado de dinero, el papa Francisco no se ha hecho esperar ante el emplazamiento de las Naciones Unidas (ONU) sobre los abusos sexuales y los escándalos en el banco del Vaticano que han estigmatizado a la Iglesia católica.
En su primer motu proprio, Su Santidad ajusta el sistema penal de la Iglesia a los parámetros internacionales, lo que constituye una de las reformas más radicales del clero católico en muchas décadas. Por primera vez la ONU había emplazado a la Santa Sede para que ofrezca explicaciones detalladas sobre los abusos sexuales y las violaciones que han escandalizado al planeta.
Por su condición de observador el organismo pidió aclaraciones a la Iglesia sobre las medidas que se han adoptado para castigar las violaciones en que han incurrido obispos y sacerdotes desde hace tiempo en diferentes países. En un gesto sin precedentes, el papa Francisco respondió con el decreto que refuerza las sanciones por diferentes delitos que habían gozado de impunidad penal. Se trata de otra buena para restaurar la imagen de la Iglesia.
