Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

La  conmemoración  ayer del Día Internacional del Adulto Mayor demostró  que  aún Gobierno ni sociedad  adquieren conciencia sobre la necesidad de adecuar  plataforma jurídica y social que garantice protección de los derechos de los ciudadanos  que ingresan a la cuarta edad, especialmente en lo relacionado a  alimentación, atención médica y jubilación. ¿Cómo hablar de sociedad civilizada, en un país donde  no existen programas que impacten directamente  en la calidad de vida del adulto mayor? Aquí no se construye siquiera un  edificio  de apartamentos o de oficina pública o una acera que tenga en cuenta la seguridad de  las personas de cuarta edad. Duele saber que  gente que no puede valerse por sí misma están obligadas a acudir  a despachos públicos o entidades financieras a procurar el importe de  magras pensiones,  contrario a cualquier país medianamente civilizado donde  esos servicios se ofrecen de manera privilegiada. El envejeciente  debe  disfrutar de todos los beneficios que pueda proveerle la sociedad que él o ella ayudaron a levantar y su presencia en  cualquier lugar debe ser motivo de  atención y orgullo.

El Nacional

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