Aunque advirtió que no renunciará por los escándalos de corrupción que lo salpican, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sigue con el agua al cuello. Porque además del revuelo causado por los sobresueldos que le habría pagado el antiguo tesorero del PP (Partido Popular), Luis Bárcenas, la crisis económica no cede en España. Se trata de una situación incómoda.
El opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) insiste en que Rajoy renuncie y adelante la fecha de las elecciones a raíz de nuevas revelaciones sobre el denominado caso Bárcenas. Se han difundido mensajes telefónicos en los que Rajoy consuela a Bárcenas con expresiones como hacemos lo que podemos y le pide tranquilidad.
El mandatario habría recibido 96 mil dólares en sobresueldos ilegales cuando Bárcenas, a quien han detectado una cuenta de 62,7 millones de dólares en Suiza, era tesorero del partido.
Amplios sectores han tomado las calles para reclamar que el Presidente asuma su responsabilidad y deje el cargo por sus supuestos vínculos con las operaciones por las que está preso Bárcenas. Aunque el mandatario insista en su inocencia.
