Los abusos que residentes en Guachupita atribuyen a agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) son de tal gravedad que ameritan una exhaustiva investigación. Los denunciantes citan casos de jóvenes que definen de estudiosos y de su casa que habrían sido detenidos y extorsionados por agentes de la DNCD.
Como en los tiempos de la persecución contra el comunismo, en que se colocaba armas de fuego y literatura marxista para justificar abusos, los denunciantes alegan que ahora se les ponen porciones de cocaína para legitimar las detenciones y sometimientos a la justicia de inocentes. Pero siempre y cuando los apresados o los familiares no paguen la supuesta extorsión que reclaman los agentes que intervienen en los operativos.
Todavía no sea ciento por ciento como dicen los residentes en Guachupita, la denuncia afecta la imagen de la DNCD en la lucha contra el narcotráfico. Con la seguridad de que algo hay, su presidente Rolando Rosado Mateo debe realizar una exhaustiva investigación para establecer responsabilidades. Es lo que mandan las circunstancias.
