Ojalá que la revelación hecha por el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas, general Rolando Rosado Mateo, de que el alijo de más de mil kilos de cocaína decomisado en el aeropuerto La Romana, estaba destinado a financiar el narco terrorismo, no sea usado como tema de carnaval, sino como denuncia que se presume seria y que debería ser debidamente sustentada a los fines de que las autoridades adopten, si fuera necesario, las medidas básicas de previsión. El general Rosado Mateo no ha dicho cuál sería el escenario físico para la comisión de esos denunciados actos terroristas que se financiarían con la frustrada venta de esa droga, cuyo destino de comercialización sería el mercado de Estados Unidos. Aun así, se aconseja tomar la cosa en serio, en el entendido de que las autoridades no jugarían con asuntos de tal magnitud. Solo saber lo que ocurre en México con el narcoterrorismo, a cualquiera se les ponen los pelos de punta.
