Después que el puente que comunica a Haina con San Cristóbal fue desmantelado prácticamente por piezas, cualquiera no se extraña de que con un acueducto de La Caleta haya ocurrido lo mismo. Máxime cuando el robo de metales ha alcanzado visos tan alarmantes que la Policía detuvo a dos personas que desmantelaban a mandarriazos piezas del legendario puente Juan Pablo Duarte. El problema está en las consecuencias. Para la comunicación de Haina y San Cristóbal hubo que improvisar un desvío. Y ahora los residentes en La Caleta y sectores aledaños tendrán que soportar unos días sin agua por la avería en el acueducto. Pero el robo de todo lo que huela a metal se ha expandido de tal manera que torres eléctricas, estatuas, tapas de alcantarilla, cableado telefónico, vallas ciclónicas, verjas y demás son desmantelados para fundirlos y exportarlos como chatarra. Y es que la exportación de metales se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos. En esta ocasión el signo de alarma han sido las piezas del acueducto de La Caleta, pero, como está la cosa, mañana puede ser cualquier monumento histórico. De no andarse rápido.
