Por gracia de Dios y eficiencia del equipo médico que intervino en la complicada cirugía, las siamesas dominicanas María Teresa y Teresa María fueron separadas en el Childrens Hospital, de Virginia Estados Unidos. El cuadro post operatorio de las niñas evoluciona bien, lo es motivo de alegría para los médicos, personal paramédico y familiares. Puede decirse que tan complicada intervención quirúrgica bordea la frontera entre la ciencia y la fe, porque durante casi 24 horas, los galenos separaron a las bebés, órgano por órgano, con gran exigencia de precisión y perfecto conocimiento de la anatomía humana. Una sociedad sensible ha de expresar alegría por ese acontecimiento médico que salva y prolonga la vida de esas niñas dominicanas hijas de familias humildes que pudieron ser ingresadas a tan prestigioso hospital estadounidense gracias a la generosidad de mucha gente y de la especial diligencia hecha por la Primera Dama, Margarita Cedeño de Fernández. Queda ahora orar al Altísimo para que las angelicales pacientes retornen completamente recuperadas
