La aclaración de la presidenta del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación en el sentido de que no tiene los empleados que dice la Contraloría General de la República no deja de causar asombro. Luisa Fernández alega que la entidad sólo cuenta, como si fueran pocos, con 124 empleados que como pago mensual reciben 4,862,624 millones de pesos. Pero en su página web la Contraloría dice que la nómina es de 224 personas y que las erogaciones por concepto de pago ascienden a 8,598,613 pesos mensuales. ¿Dónde están, entonces, los otros 96 empleados? Si no están en la nómina de una entidad que tampoco se sabía que necesitaba tantos empleados, es obvio que están en algún sitio. Pero tampoco hay que hacer mayores esfuerzos por localizarlos porque con suprimirlos de la nómina del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación el Gobierno se ahorra los más de cuatro millones de pesos en el pago que tiene que erogar cada mes. El caso refleja, por supuesto, el desorden que caracteriza el sector público, no sólo en cuanto a la multiplicidad de funciones, sino en que hay empleados que ni los funcionarios saben que existen.
