Un incidente ocurrido el miércoles en el aeropuerto Las Américas confirmó que en este país el que no tiene apellido muere hereje. Resultó que por poco más de una hora de estacionamiento a un conductor lo querían hacer pagar 25 mil 960 pesos. Y todo porque de acuerdo con el encargado del peaje el vehículo estaba aparcado desde el 31 de agosto y no desde hacía menos de dos horas, como alegaba el conductor que viajó a la terminal para recibir un pariente procedente de España. El vuelo hacía rato que había llegado, pero conductor y cobrador no se habían puesto de acuerdo en torno a la tarifa. Al final el conductor cedió un poco, pero advirtió que se comunicaría con un pariente. Bastó sólo con mencionar el nombre para que el empleado de la terminal entrara en razón y admitiera que se había tratado de un error. Sin embargo, ha quedado la interrogante de ¿qué hubiera ocurrido si el conductor hubiera sido un desamparado, sin relación con personas de influencia? ¿Cuántas veces no se habrán registrado errores similares por el parqueo en Las Américas? Lo recomendable en principio sería corregir las fallas para evitar tan escandalosos errores.
