Mientras el Pentágono aguarda que Barack Obama baje el dedo índice en señal de inicio de los bombardeos contra Siria, ya Israel y Turquía, cada uno por su lado, se preparan para atacar o responder ofensiva de Damasco, cuando comience la hora de los hornos, ominosa señal de que el ataque militar de Washington y aliados contra Siria podría desatar los mil demonios en Oriente Cercano y la zona del Golfo Pérsico.
El presidente Obama insiste en que el bombardeo sería limitado, pero funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono ponen en dudas de que su duración sea sólo de un día o de que no tendría repercusión militar en la zona. Israel ha colocado una hilera de tanques y misiles en su frontera con Siria, en tanto que Turquía ha señalado su disposición de entrar en guerra aun sin que se produzca la anunciada intervención estadounidense. Los temores son que la pradera se incendie por completo.
