Tal parece que el haitiano era el principal mercado para la producción nacional. A raíz de la veda de Haití a la importación de pollos, huevos y otros productos criollos se han expresado los más extraños alegatos en las presiones al Gobierno al Gobierno para que encuentre una salida al problema. La Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (Acis) consideró que es urgente la salida al impasse, porque el sector ha caído en una situación de quiebra y no está en condiciones de esperar siquiera que se alcance un acuerdo comercial. Los otros mercados que en principio se dijo que eran explorados, para minimizar la decisión de las autoridades haitianas, no han tardado en quedar relegados al olvido. Y con el paso del tiempo se ha evidenciado que la plaza que interesa a productores nacionales, tal vez por la cercanía y las facilidades, es la haitiana. Como el Gobierno no puede hacer otra cosa que no sea negociar, que es en realidad lo que han demandado los haitianos, emplazamientos como el de los empresarios de Santiago para buscar una solución al problema se prestan a confusión. Que nadie olvide, por si las moscas, que Haití es un Estado soberano, aunque sea el más pobre del hemisferio.
