Señal confusa
Con la remoción de 18 directores regionales y de 103 de distritos escolares, el ministro de Educación, Carlos Amarante Baret, acaba de enviar otra señal confusa sobre el interés del Gobierno en reforma el sistema educativo para mejorar la calidad de la enseñanza.
En primer lugar, la decisión no fue resultado de una evaluación, y algunas designaciones delatan su carácter político. Y, en segundo, los nombramientos han debido hacerse por concurso, que es lo que manda no solo la ley, sino que sería lo que más se corresponde con el discurso oficial acerca de convertir la enseñanza en instrumento para el desarrollo.
Las remociones unilaterales dispuesta por Amarante Baret representan también una estocada para el pacto educativo convocado por el presidente Danilo Medina para consensuar un modelo de enseñanza que saque a República Dominicana de los últimos lugares en las evaluaciones internacionales. De la misma forma que convocó a concurso para llenar más de siete mil plazas docentes, de esa manera debió proceder sobre las remociones de directores regionales y de distritos, aunque estos no hayan logrado los cargos por oposición, sino por asuntos políticos.

