Sale al frente
El Ministerio de Relaciones Exteriores no tardó en rechazar el informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) sobre la sentencia del Tribunal Constitucional que define la nacionalidad. El argumento: que “muestra una versión subjetiva, parcial y unilateral de la realidad del país”. La reacción plantea algunas interrogantes, pues no se sabe si representa la posición oficial del Gobierno, que todavía no se ha pronunciado al respecto.
La Cancillería estima que en su informe la CIDH desconoce los esfuerzos del Gobierno por encontrar soluciones a las repercusiones de la sentencia y en garantizar los derechos fundamentales de todas las personas que habitan en el territorio. Todavía se trate de una respuesta oficial los argumentos parecen muy aéreos, habida cuenta de que se apartan de la medula del informe. Además de privar de manera arbitraria de su nacionalidad a decenas de miles de personas, la CIDH califica la sentencia de discriminatoria, porque la mayoría de los afectados son de ascendencia haitiana. En su respuesta la Cancillería deja la impresión de que confundió los ingredientes racial y migratorio con lo concerniente a la nacionalidad.
